Según la Sociedad Internacional de Endocrinología, los daños a la salud asociados a los químicos del fracking son aún peores de lo que se pensaba originalmente.

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CHICAGO, ILSegún revela un nuevo estudio, muchas de las sustancias químicas que se emplean en la fracturación hidráulica o fracking pueden afectar no solo a las hormonas reproductivas del cuerpo humano, sino también a los receptores de hormonas tiroideas y de glucocorticoides, que son esenciales para una buena salud. Estos resultados se presentaron el lunes en una reunión conjunta de la Sociedad Internacional de Endocrinología y la Sociedad de Endocrinología estadounidense: ICE/ENDO 2014, celebrada en Chicago.

«Entre las sustancias que se usan con mayor frecuencia en la industria del fracking, las 24 que hemos comprobado bloquean la actividad de uno o más receptores de hormonas importantes», afirmó Christopher Kassotis, autor que presentaba el estudio, doctorando de la Universidad de Misuri, Columbia. «Los niveles tan altos de alteración hormonal debido a sustancias que provocan alteraciones endocrinas que hemos evaluado se han asociado a un mal estado de salud, con consecuencias como infertilidad, cáncer y defectos congénitos».

La fracturación hidráulica consiste en inyectar numerosas sustancias químicas y millones de litros de agua en el subsuelo a alta presión para fracturar la roca dura y liberar el gas natural y el petróleo atrapados. Kassotis advirtió de que las fugas de agua residual podrían contaminar la superficie y las aguas subterráneas.

En una investigación previa, este grupo descubrió que algunas muestras de agua recogidas de zonas con fugas por fracking documentadas en el condado de Garfield, Colorado, poseían niveles de moderados a altos de actividad de sustancias que provocan alteraciones endocrinas que imitaban o bloqueaban los efectos de las hormonas femeninas (estrógenos) y de las hormonas masculinas (andrógenos) en las células humanas. Sin embargo, el agua de las zonas alejadas de estas áreas de perforación presenta unos efectos menores de estas sustancias en estas dos hormonas reproductivas.

El nuevo estudio amplía el análisis para averiguar si las sustancias más frecuentes empleadas en el fracking modifican otros receptores hormonales importantes, además de los receptores de estrógeno y andrógeno. (Los receptores son proteínas que se encuentran en las células a los que se une la hormona para llevar a cabo su función). En concreto, los investigadores también estudiaron el receptor de la hormona reproductiva femenina, la progesterona, así como el del glucocorticoide, una hormona importante para el sistema inmunológico que también interviene en la reproducción y la fertilidad, y la hormona tiroidea. Esta última ayuda a controlar el metabolismo, el desarrollo normal del cerebro y otras funciones esenciales para un buen estado de salud. 

Entre las 24 sustancias empleadas con frecuencia en el fracking que Kassotis y su equipo estudiaron repetidamente para comprobar sus efectos en las células humanas, se descubrió que 20 de ellas bloqueaban el receptor de estrógeno, puesto que impedía que éste se uniese al receptor y pudiese experimentar su respuesta biológica natural. Además, 17 sustancias inhibían el receptor de andrógeno, 10 dificultaban el funcionamiento del receptor de progesterona, 10 bloqueaban el receptor de la hormona glucocorticoide y 7 inhibían el receptor de la hormona tiroidea.

Kassotis advirtió de que no habían analizado estas sustancias en muestras de agua de la zona, y es probable que la alta concentración de sustancias químicas analizadas no aparezca en el agua potable cercana a la perforación. Sin embargo, indicó que las mezclas de estas sustancias actúan de forma conjunta para hacer que los efectos de alteración de las hormonas sean peores que el que produciría una sola sustancia, y que el agua potable analizada normalmente presenta mezclas de estas sustancias.

«No sabemos cuáles podrán ser las consecuencias adversas para la salud de humanos y animales que están expuestos a estas sustancias» – afirmó Kassotis – «pero los niños y ancianos serían más vulnerables por su menor tamaño, y los niños no poseen la capacidad de descomponer estas sustancias».

Este estudio recibió fondos del Fondo de Innovación Científica de la organización sin ánimo de lucro Passport, de la Universidad de Misuri y de la Agencia de Protección Medioambiental, a través de una beca STAR que recibió Kassotis para su doctorado.

Fuente: http://fractura-hidraulica.blogspot.com.es/2014/06/los-efectos-de-los-alteradores.html

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Fuente Original:www.endocrine.org

 

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